En 1929 el Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM) y el Comité
Internacional para la Resolución de los Problemas Arquitectónicos Contemporáneos
(CIRPAC) –organismo director de los CIAM-, convocaron en Frankfurt su segundo
congreso bajo el título Das Existenzminimum (el mínimo existencial), problema que se
había convertido en acuciante en la Europa de la postguerra tras la Primera Guerra
Mundial. El anfitrión, el arquitecto jefe de la ciudad de Frankfurt Ernst May, reclamaba
de los congresistas propuestas dibujadas sobre el tema de la búsqueda de nuevos tipos
de alojamiento, en un intento por conseguir el confort máximo con parámetros econó-
micos mínimos.
Las soluciones propuestas en Das Existenzminimum no sólo eran eficaces, sino también creativas e ingeniosas, obra de artistas que pensaban más en sus congéneres que en sí mismos.
Para hacer algunos ejemplos la cocina se instalaba en bloque, amueblada y con todo el equipo necesario, dado lo novedoso del sistema y de alguno de los aparatos como la cocina, los muebles se pintaron de azul, color que repele las moscas; los cajones para harina eran de roble, que evita la aparición del temido gusano, las encimeras eran de haya, que resiste las manchas, los cortes y los ácidos.


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